Se tiene como objetivo impulsar la labor de atención y prevención de la violencia escolar a través de un plan que incorpora acciones estratégicas en dos niveles: A nivel de la escuela, fortaleciendo los espacios participación estudiantil (comités de aula, municipio escolar, entre otros espacios), que permitan construir con ellos y para ellos, las estrategias que hagan frente a la violencia escolar. Y, a nivel externo, estableciendo sinergias con la comunidad y las instituciones aliadas clave como la Policía Nacional del Perú para la conformación de patrullas escolares, la incorporación de las familias en la labor preventiva a través de las Brigadas de Autoprotección Escolar (BAPE), entre otras actividades.